El Virus Sincicial Respiratorio (VSR) es una amenaza grave para la salud global, especialmente para los niños. Cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) revelan que el VSR causa aproximadamente 3.6 millones de hospitalizaciones cada año. Lo más preocupante es que se registran unas 100,000 muertes de niños menores de cinco años en todo el mundo. Cerca de la mitad de esas defunciones son de bebés de seis meses o menos.
Los patógenos respiratorios, como influenza, COVID-19, VRS, sarampión, tuberculosis y resfriado común, se propagan principalmente a través de la vía aérea.
— Alejandro Macias (@doctormacias) February 12, 2024
Las partículas respiratorias de la boca o nariz pueden contener virus o bacterias infecciosos.
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La nueva vacuna contra el Virus Sincicial Respiratorio
La lucha contra el Virus Sincicial Respiratorio ha dado un gran paso. La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) de México autorizó la vacuna Abrysvo en diciembre de 2024. Esta vacuna es la única aplicable durante el embarazo. De hecho, se administra a mujeres embarazadas durante el último trimestre de gestación para proteger a sus bebés de las enfermedades del tracto respiratorio inferior causadas por el VSR. Adicionalmente, esta inyección está aprobada para adultos de 60 años o más.

El Dr. Gonzalo Pérez Marc, pediatra y especialista en investigación clínica, señaló que el VSR es la causa más común de neumonía y bronquiolitis en niños menores de un año. Por lo tanto, la nueva vacuna Abrysvo ayuda a reducir el riesgo de complicaciones en bebés y adultos mayores, ofreciendo protección desde el vientre materno.
Riesgos y propagación del Virus Sincicial Respiratorio
El VSR se transmite fácilmente por el aire a través de gotas de saliva al toser o estornudar. Se calcula que casi el 100% de los bebés contraerán el VSR en algún momento. Además, cada persona infectada puede transmitir el virus a otras tres más. El Dr. Rafael Rodríguez, neumólogo, advirtió que los adultos mayores también corren un gran riesgo. En Estados Unidos, se registran anualmente entre 60,000 y 180,000 hospitalizaciones en mayores de 60 años.
Las personas mayores con afecciones subyacentes, como asma, EPOC o insuficiencia cardíaca, son las más vulnerables a una infección grave. En consecuencia, la nueva herramienta de prevención marca un hito importante en la salud pública.




