Hay personas mayores de 80 años que conservan una memoria comparable a la de individuos 20 o 30 años más jóvenes. A este grupo la ciencia lo denomina “superancianos” o “superagers”, y su estudio está arrojando nuevas pistas sobre el envejecimiento cerebral.
El Northwestern University desarrolla desde hace años el Programa SuperAging, enfocado en analizar a adultos mayores con memoria episódica excepcional y sin deterioro cognitivo significativo. El objetivo es entender qué factores permiten que ciertos cerebros resistan mejor el paso del tiempo.
#TimesEvoke | '#SuperAgers aged 80+ years have memories as sharp as a 40-year-old'. Dr Tamar Gefen, Professor of Psychiatry and Behavioral Sciences @NorthwesternU, tells @srijanapiya17 in #TimesEvoke about new research on #ageing, maintaining #cognitivehealth – and the power of… pic.twitter.com/lgxFvJaqRm
— The Times Of India (@timesofindia) March 1, 2026
El secreto estaría en su cerebro
Un estudio reciente publicado en Nature identificó que estos individuos presentan neuronas más grandes en regiones clave vinculadas con la memoria y la toma de decisiones. Esta característica podría estar relacionada con una mayor resiliencia frente al envejecimiento.
Los investigadores también analizan el papel de la plasticidad cerebral, es decir, la capacidad del cerebro para reorganizarse y formar nuevas conexiones incluso en edades avanzadas. La evidencia sugiere que el envejecimiento no es uniforme y que existen diferencias estructurales y funcionales entre individuos.
Más allá de la biología, los científicos observan factores conductuales y sociales. Muchos superancianos mantienen una vida intelectualmente activa, fuertes vínculos sociales y participación comunitaria constante, elementos que estimulan múltiples redes neuronales.
Aunque no existe una fórmula para convertirse en superanciano, la investigación apunta a que la combinación de características biológicas y hábitos sostenidos puede influir en la salud cognitiva. Los especialistas subrayan que los hallazgos aún están en desarrollo y requieren mayor estudio antes de traducirse en aplicaciones clínicas concretas.




