Durante años, las enfermedades cardiovasculares han sido asociadas principalmente con los hombres. Sin embargo, en las mujeres no solo están presentes. También suelen ser menos reconocidas, diagnosticadas y tratadas a tiempo, lo que incrementa su riesgo de complicaciones graves.
Así lo advirtió Gabriela Borrayo Sánchez, secretaria general de la Facultad de Medicina de la UNAM, quien explicó que estas afecciones están subvaloradas en la población femenina. Además, la baja representación de mujeres en estudios clínicos limita la comprensión de sus síntomas y necesidades específicas, generando barreras en la atención médica.
Uno de los principales problemas es el retraso en el diagnóstico. Las mujeres suelen presentar síntomas distintos a los considerados típicos, lo que dificulta su identificación.
De acuerdo con datos del protocolo Código Infarto, antes de su implementación en 2015 siete de cada diez mujeres no recibían atención oportuna. Actualmente, la cifra se redujo a tres de cada diez, aunque sigue siendo superior a la de los hombres.
Este retraso también ocurre en el ámbito doméstico: las mujeres pueden tardar hasta seis horas más en buscar ayuda médica.
Como consecuencia, enfrentan 29 por ciento más probabilidades de reinfarto, 28 por ciento más riesgo de angina de pecho, 40 por ciento más de insuficiencia cardíaca y 18 por ciento más de insuficiencia renal.
Las enfermedades cardiovasculares se desarrollan más rápido en mujeres
Un estudio reciente en México, con más de 62 mil pacientes —de los cuales solo 26 por ciento eran mujeres—, mostró que factores como diabetes, hipertensión y dislipidemias son más frecuentes en ellas. Además, aunque los hombres presentan más casos, la progresión en mujeres es más acelerada, pudiendo desarrollar un infarto en apenas cuatro años.
El problema comienza desde edades tempranas. Ana Lilia Rodríguez Ventura, jefa del Departamento de Embriología y Genética, señaló que factores de riesgo como el sobrepeso pueden aparecer en la infancia. Investigaciones del Instituto Nacional de Perinatología indican que hasta el 50 por ciento de las niñas presenta alteraciones en su grasa corporal, lo que se asocia con problemas metabólicos y reproductivos.
En México, cerca del 75 por ciento de la población adulta vive con sobrepeso u obesidad, condiciones que incrementan significativamente el riesgo cardiovascular.
A pesar de este panorama, especialistas subrayan que la prevención es clave. Adoptar hábitos saludables —como aumentar la actividad física, mejorar la alimentación y evitar el consumo de tabaco y alcohol— puede reducir hasta en 89 por ciento el riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas.
Visibilizar este problema, concluyen, es fundamental para mejorar la atención médica y reducir las desigualdades que enfrentan las mujeres en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades del corazón.




