El bienestar emocional no es constante, sino que sigue un ritmo diario que influye en nuestra salud mental. Un reciente estudio publicado en la revista BMJ Mental Health y liderado por el Dr. Feifei Bu, del University College de Londres, analizó durante tres años a más de 49 mil personas para entender cómo varía el equilibrio anímico a lo largo del día.
Los resultados fueron contundentes. La mayoría de las personas se sienten mejor durante las primeras horas de la mañana, entre las 9 y las 12, cuando los niveles de felicidad, satisfacción y autoestima alcanzan su punto máximo.
En contraste, el bienestar disminuye progresivamente hasta llegar a su punto más bajo cerca de la medianoche.
¿A qué se debe esta variación?
Este patrón puede explicarse desde una perspectiva fisiológica. La hormona cortisol, relacionada con el estrés y el estado de ánimo, presenta su concentración más alta justo al despertar y va bajando durante el día. Así lo confirma un estudio publicado en Frontiers in Endocrinology, que detalla el ritmo circadiano del cortisol.
Por la noche, además del descenso del cortisol, se suman factores como la acumulación de preocupaciones y la reducción de estímulos externos que pueden agravar la vulnerabilidad emocional.
La Dra. Pamela Rutledge, experta en psicología, señala que la mañana es un momento ideal para la toma de decisiones. Mientras que la tarde puede ser propicia para la introspección y el procesamiento emocional.
El estudio también detectó variaciones según el día de la semana y la estación. Los lunes y viernes mostraron mejores estados emocionales, mientras que los fines de semana tuvieron mayor inestabilidad.
En cuanto a las estaciones, el bienestar fue más alto en verano y más bajo en invierno, aunque la oscilación diaria se mantiene constante.
Finalmente, el estudio tranquiliza a quienes son noctámbulos. Según los investigadores, cada persona tiene un cronotipo distinto y forzar una rutina contraria a este puede afectar negativamente la salud mental.
Estudios en Nature Communications respaldan esta idea, mostrando diferencias cerebrales y hormonales entre madrugadores y vespertinos sin que esto implique patologías.




