Convertirse en madre en la era postpandemia implica mucho más que aprender a cambiar pañales o establecer rutinas de sueño. Según un reportaje de The New York Times, desde la pandemia y a raíz del crecimiento de sectores conservadores en el gobierno norteamericano, la desinformación y escepticismo hacia la medicina han crecido considerablemente.
Lo que desafortunadamente se traduce en la toma de decisiones que afectan a los infantes. Cada vez es más frecuente el retraso, e incluso abandono de la vacunación. Así la adopción de prácticas que no tienen evidencias científicas y más bien se basan en anécdotas de familiares o conocidos.
Para muchas mujeres jóvenes en Estados Unidos, como Rebecca Villasana-Espinoza, de 29 años, la maternidad se ha transformado en un campo de batalla emocional. En la que el miedo a equivocarse se multiplica con cada consejo contradictorio que reciben desde sus propias comunidades o redes sociales.
Villasana-Espinoza vive en la zona de Atlanta y cría a su hija de un año en un contexto donde el escepticismo médico crece.
El movimiento antivacunas también crece en sectores conservadores
Durante una cena en su iglesia, se sorprendió al ver a otra madre sacar leche cruda para alimentar a su hijo. Asimismo, comparte historias en las que
Para ella, ese gesto fue una señal del movimiento “Make America Healthy Again”, liderado por Robert F. Kennedy Jr., un escéptico de las vacunas que ha ganado fuerza en sectores conservadores.
Las redes sociales han amplificado este tipo de mensajes. Según la Universidad de Míchigan, el 84% de las madres usan plataformas como Facebook para buscar consejos sobre crianza.
Sin embargo, muchas terminan expuestas a ideas desacreditadas, como retrasar o evitar vacunas. Lo que no solo pone en riesgo la salud infantil. También aísla a quienes a pesar de no estar de acuerdo con esas ideas, se sienten incómodas al cuestionar a sus pares.
Pediatras advierten que la desinformación médica afecta incluso a mujeres educadas y con acceso a servicios de salud.
“La gente no busca este contenido, simplemente aparece en sus redes”, señala la doctora Ari Brown. Para muchas madres, distinguir entre lo seguro y lo riesgoso se ha vuelto una tarea diaria y desgastante.




