La depresión afecta a más de 300 millones de personas en el mundo, consolidándose como una de las principales causas de discapacidad a nivel global. Ante este panorama, el profesor Alonso Martínez Canabal, de la Facultad de Ciencias de la UNAM, destaca que el ejercicio físico produce efectos benéficos contundentes en la estructura cerebral. Practicar actividad aeróbica no solo mejora la condición muscular, sino que actúa como un potente agente neuroprotector capaz de combatir trastornos del estado de ánimo.
El efecto antidepresivo de la actividad física
La práctica constante de ejercicio físico incrementa sustancialmente los niveles de dopamina y serotonina en el cerebro. Estos neurotransmisores son estratégicos, ya que su aumento genera un efecto antidepresivo natural que mejora la motivación y el placer. Por el contrario, el estrés crónico libera glucocorticoides como el cortisol, los cuales actúan como un «veneno» para el cerebro. Se ha observado que, bajo estados de estrés prolongado, estructuras críticas como el hipocampo llegan a encogerse debido a la muerte neuronal.
Afortunadamente, el cerebro posee mecanismos de autorreparación que se activan con el movimiento. Mediante estudios de resonancia magnética, especialistas han notado que el hipocampo de personas mayores aumenta de tamaño cuando realizan ejercicio físico aeróbico de manera regular. Este proceso facilita la neurogénesis, que es la creación de nuevas neuronas, contrarrestando el daño causado por la ansiedad y la vida sedentaria.
La memoria y los mecanismos de autorreparación
La depresión se define a menudo como una «enfermedad de la memoria», donde el individuo interpreta recuerdos neutrales con una connotación negativa. No obstante, el ejercicio físico fomenta la plasticidad sináptica, permitiendo que el cerebro modifique sus conexiones y genere axones nuevos. Cuando los músculos trabajan, secretan sustancias que, junto con la hormona del crecimiento, facilitan que el órgano se automodifique para superar traumas o daños previos.
Asimismo, la actividad física ayuda a romper los ciclos de rumiación cognitiva, esos pensamientos negativos repetitivos que caracterizan a los cuadros depresivos. Al mejorar la oxigenación y liberar factores de crecimiento tipo insulínico, el cuerpo le otorga al cerebro las herramientas necesarias para reinterpretar la realidad de forma más positiva.
Beneficios del ejercicio físico en el hipocampo
El hipocampo es la estructura cerebral encargada de adquirir memorias sobre hechos y lugares. Gracias al ejercicio físico, las dendritas neuronales se fortalecen y aumentan sus conexiones, lo que permite retener información nueva sin entrar en conflicto con la anterior. Además, este proceso plástico es fundamental para la recuperación tras accidentes cerebrovasculares. En conclusión, mantenerse activo es la vía más eficaz para preservar la salud cognitiva y emocional a largo plazo.




