Recientemente Estados Unidos inauguró su Centro Nacional de Recursos para Cannabis y Cannabinoides. Un esfuerzo federal respaldado por los Institutos Nacionales de Salud (NIH) que marca un cambio de paradigma: el cannabis ya no es un tema tabú, sino una vía legítima y urgente de investigación biomédica.
Mientras tanto, investigadores en Corea del Sur aislaron un nuevo cannabinoide, el cannabielsoxa, nunca antes reportado, y comprobaron la actividad antitumoral de siete compuestos de cannabis en células de neuroblastoma, un tipo de cáncer infantil.
Estos descubrimientos subrayan el potencial terapéutico del cannabis y la importancia de impulsar la ciencia para aprovecharlo de forma regulada y segura.
En México no se investiga el cannabis
Sin embargo, México sigue sin avanzar, pese a contar con condiciones óptimas: clima favorable, genética autóctona, talento científico y necesidad económica.
Hoy, la investigación cannábica en el país es mínima, burocrática y sostenida apenas por esfuerzos aislados. La falta de una legislación integral y la ausencia de apoyo institucional frenan el desarrollo de conocimiento local y excluyen a México del debate internacional.
A pesar de que la Suprema Corte eliminó la prohibición absoluta para el uso personal, no existe un marco que permita cultivar, transformar o estudiar el cannabis con base en la evidencia científica.
La COFEPRIS ha otorgado permisos limitados de importación, pero los investigadores mexicanos no tienen acceso a materia prima, financiamiento ni respaldo público, lo que impide realizar ensayos clínicos o innovar en terapias.
En contraste, Estados Unidos regula, invierte y avanza. Hoy, 39 estados permiten el uso médico del cannabis y 24 lo autorizan con fines recreativos. Las universidades trabajan con el gobierno y ya existen medicamentos derivados del cannabis aprobados y disponibles.
Desde la Asociación Nacional de la Industria del Cannabis, se insiste en la urgencia de aprobar una ley que dé certeza jurídica, promueva la investigación y fortalezca una industria nacional de salud. No se trata de ideología, sino de salud pública, desarrollo económico y soberanía científica.
México tiene todo para ser líder. Pero si no actúa pronto, se quedará como espectador, importando lo que podría estar generando. La evidencia está sobre la mesa. Es momento de tomar una decisión política.
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