Cuando se habla del Mundial 2026, la conversación suele centrarse en los estadios, las selecciones y la derrama económica. Sin embargo, para el doctor Julio César Ponce Rodríguez, catedrático de la escuela nacional de medicina y homeopatía del IPN, existe otro partido que se disputará fuera de las canchas y que será igual de importante: proteger la salud de millones de personas durante el mayor evento deportivo organizado simultáneamente por tres países.
Además del riesgo de transmisión de enfermedades infecciosas, el especialista advierte que el factor climático podría convertirse en uno de los principales desafíos para México, Estados Unidos y Canadá.
Las altas temperaturas previstas en varias sedes mundialistas representan una amenaza que muchas veces pasa desapercibida, pero que puede tener consecuencias importantes para aficionados y personal operativo.
Julio César Ponce Rodríguez advierte que el calor también será un rival
Diversos estudios internacionales señalan que algunas ciudades sede podrían registrar temperaturas superiores a las consideradas seguras para actividades físicas prolongadas.
En ese contexto, Julio César Ponce Rodríguez explica que las olas de calor incrementan el riesgo de golpes de calor, deshidratación, descompensaciones cardiovasculares y complicaciones en personas con enfermedades respiratorias crónicas.
Los adultos mayores, niños y personas con padecimientos preexistentes figuran entre los grupos con mayor vulnerabilidad.
A ello se suma la llegada de millones de turistas provenientes de distintas regiones del mundo, lo que obligará a mantener una vigilancia sanitaria permanente durante todo el torneo.
Aunque recientemente se han reportado brotes de enfermedades como el ébola en África Central, organismos como la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud consideran que la probabilidad de transmisión durante la Copa del Mundo es muy baja.
No obstante, los protocolos internacionales de monitoreo permanecerán activos debido al intenso flujo internacional de viajeros.
El Mundial puede dejar un legado para la salud pública
Más allá de los riesgos inmediatos, especialistas consideran que el torneo también representa una oportunidad para fortalecer los sistemas sanitarios de Norteamérica.
La experiencia de otros eventos deportivos internacionales demuestra que este tipo de competencias suele acelerar inversiones en laboratorios, infraestructura hospitalaria, capacitación de personal, tecnologías de diagnóstico y redes de vigilancia epidemiológica.
Para México, el desafío consiste en consolidar esos avances y mantenerlos una vez concluido el campeonato.
Julio César Ponce Rodríguez sostiene que el verdadero éxito del Mundial 2026 no dependerá únicamente de la organización deportiva.
También se medirá por la capacidad de los tres países para responder de manera coordinada a cualquier emergencia sanitaria y convertir este evento en un punto de inflexión para el fortalecimiento de la salud pública en toda la región.




