La lucha contra las infecciones bacterianas se ha vuelto cada vez más complicada. En hospitales de todo el mundo, algunas enfermedades ya no responden a los antibióticos tradicionales.
Lo que ha llevado a la comunidad científica a buscar soluciones innovadoras. Una de ellas son los bacteriófagos, virus que solo atacan bacterias y se encuentran en el suelo, los océanos y el intestino humano.
Investigaciones recientes, como las del Departamento de Microbiología e Inmunología de la Universidad de Otago y el Okinawa Institute of Science and Technology, han analizado la maquinaria de ataque de estos virus.
Los fagos son capaces de identificar y destruir bacterias concretas sin afectar al resto del organismo.
Lo que los convierte en candidatos prometedores para terapias personalizadas en un mundo con resistencia antimicrobiana
Un ejemplo es el fago Bas63, especializado en E. coli. Su cola, formada por fibras y placas, se reorganiza para inyectar ADN viral dentro de la bacteria con gran precisión. Esta exactitud podría permitir desarrollar tratamientos dirigidos no solo a infecciones hospitalarias, sino también a bacterias que afectan cultivos agrícolas o sistemas industriales.
La reconstrucción tridimensional de estos virus revela estructuras complejas y conservadas a lo largo de millones de años, proporcionando pistas sobre su evolución y potencial para aplicaciones modernas. Más allá de la medicina, los fagos podrían mejorar la agricultura, eliminando bacterias nocivas sin dañar microorganismos beneficiosos, y en la industria, eliminar biofilms sin biocidas agresivos.
La terapia con fagos en hospitales comienza identificando el virus adecuado para cada paciente, a veces usando combinaciones para evitar la resistencia bacteriana. Su capacidad de multiplicarse únicamente donde está la bacteria objetivo los diferencia de los antibióticos tradicionales. Varios países ya están adaptando regulaciones para permitir su uso controlado, abriendo la puerta a un futuro donde estos virus milenarios podrían ser clave para enfrentar las superbacterias.




