La Peste Porcina Africana (PPA) ha reaparecido en jabalíes salvajes en Cataluña, poniendo en alerta máxima a todo el sector ganadero. Según datos del Ministerio de Agricultura de España, entre los años 80 y 86 el número de focos de PPA fue de más de 4,300. La enfermedad no tiene cura ni vacuna, y el virus tiene una alta resistencia ambiental, pudiendo sobrevivir hasta 100 días en embutidos.
El sector porcino de España enfrenta una grave amenaza biológica. La Peste Porcina Africana (PPA) reapareció en la zona de Cataluña, detectándose en jabalíes salvajes. Este virus hemorrágico es de altísima virulencia. Resulta letal para cerdos y jabalíes.
La situación es de máxima alerta. El riesgo real para el sector porcino es incalculable. Esta enfermedad puede suponer un daño potencial para la ganadería y la economía.
La Memoria de la Peste Porcina Africana en España
España conoce bien la amenaza de la PPA. La enfermedad entró en el país en el año 1960. Esto generó una gran epidemia. Posteriormente, hubo una réplica a finales de los años 80.
Según datos del Ministerio de Agricultura, entre los años 1980 y 1986, el número de focos de Peste Porcina Africana superó los 4,300. El año de mayor incidencia fue 1984, con 1,031 focos. José Manuel Cornello, ganadero de la Sierra Morena de Sevilla, recuerda la tragedia. Él afirmó que «Lo que pasó en los 80 fue una catástrofe y una auténtica ruina”.
Peligros del Virus y Vigilancia Reforzada
Uno de los datos más preocupantes es la resistencia ambiental del virus. La Peste Porcina Africana no tiene cura ni vacuna. El virus puede sobrevivir hasta treinta días en una nave. Además, puede resistir más de tres meses en carne fresca refrigerada. En el caso de embutidos, donde se especula el punto de partida del contagio, la supervivencia del virus supera los cien días.
Las autoridades pertinentes ya tomaron medidas. Se implementaron restricciones de acceso y una alerta sanitaria máxima. A pesar de esto, el virus no es zoonótico. Esto implica que no afecta a los seres humanos ni por el contacto con los animales ni por el consumo de su carne.
El Ministerio de Agricultura (MAPA) refuerza su programa de vigilancia sanitaria. Obliga a hacer anualmente controles pormenorizados. Galicia, por ejemplo, debe realizar muestreos en 28 explotaciones de riesgo al menos dos veces al año. También se monitorean los jabalíes, ya que son animales carroñeros que actúan como transmisores de la enfermedad.




