Las políticas impulsadas por la administración de Donald Trump siguen generando impacto, esta vez en el ámbito de la investigación científica internacional.
La nueva normativa del Instituto Nacional de Salud de EE. UU. (NIH), la principal agencia de investigación biomédica del país, ha congelado cientos de millones de dólares destinados a equipos científicos fuera de Estados Unidos.
¿Qué está pasando?
El NIH, que distribuye anualmente más de 500 millones de dólares a grupos extranjeros, ha modificado sus políticas de colaboración internacional.
Ahora, los grupos de investigación deben firmar directamente con el NIH, en lugar de hacerlo a través del líder del proyecto en EE. UU.
Esta medida, que busca “mayor transparencia” en el uso de fondos, según la administración Trump, ha provocado una parálisis burocrática que amenaza con detener múltiples investigaciones en curso.
Trump firmó ayer una orden ejecutiva que permite a las agencias de investigación estadounidenses identificar y poner fin a la financiación federal de investigaciones biológicas que puedan suponer una amenaza para la salud pública, la seguridad pública o la seguridad nacional de pic.twitter.com/vYLljwNyqI
— James Nava (@JamesNavaCom) May 6, 2025
¿Cuáles son las consecuencias?
Investigaciones clave sobre cáncer, VIH o genética humana han quedado en el limbo. Proyectos en España son algunos de los más afectados:
- Javier Martínez-Picado, del instituto IrsiCaixa, enfrenta la paralización de su trabajo sobre el VIH.
- Roderic Guigó, del Centro de Regulación Genómica (CRG) en Barcelona, teme por el futuro de su proyecto sobre el genoma humano.
- Marta Melé, investigadora del Centro de Supercomputación de Barcelona, también ha visto bloqueadas sus líneas de estudio.
Un freno global a la ciencia
El endurecimiento de las políticas del NIH pone en jaque la colaboración científica internacional, una herramienta esencial en el desarrollo de soluciones médicas globales.
La comunidad investigadora denuncia que estas decisiones tienen más un tinte político que técnico y que podrían retrasar avances científicos clave con impacto directo en la salud pública mundial.
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