Temporada Invernal: ¿por qué nos enfermamos?

Durante los meses de otoño e invierno de 2024, se registraron más de 10 millones de casos de infecciones respiratorias agudas en el país. Esta cifra representa un aumento del 41.55 por ciento en comparación con los registros de la época de calor. Entre los padecimientos más comunes destacan la faringitis por estreptococo, las neumonías y las bronconeumonías. Por lo tanto, la llegada de la Temporada Invernal demanda una mayor atención hacia las medidas de prevención para proteger la salud de la población.

Factores que elevan el riesgo de contagio

La entrada del frente frío número 28 ha provocado un descenso drástico de la temperatura en gran parte del territorio nacional. De acuerdo con los pronósticos meteorológicos, se esperan heladas intensas con temperaturas de hasta -10 °C en diversas regiones. Mauricio Rodríguez, vocero del Programa Universitario de Investigación de la UNAM, explica que el frío debilita los mecanismos de defensa naturales de la nariz y la garganta. Además, durante la Temporada Invernal, existe una mayor concentración y circulación de microbios en el ambiente, lo que facilita la propagación de virus y bacterias.

Por otro lado, la falta de ventilación en espacios cerrados contribuye significativamente al aumento de los contagios. La gente suele agruparse en lugares sin circulación de aire para resguardarse del frío extremo. En consecuencia, las partículas infecciosas permanecen suspendidas por más tiempo, elevando la probabilidad de enfermar. Asimismo, el aire seco propio de esta estación reseca las mucosas respiratorias, permitiendo que los patógenos penetren con mayor facilidad en el organismo.

Prevención y cuidados en la Temporada Invernal

Sin duda, la vacunación sigue siendo la herramienta más eficaz para evitar complicaciones graves por influenza o neumococo. Es fundamental mantener una alimentación rica en vitaminas A y C para fortalecer el sistema inmunológico durante estos meses. Además, el lavado constante de manos y el uso de cubrebocas en lugares concurridos ayudan a mitigar la transmisión de gérmenes. Igualmente, se recomienda evitar los cambios bruscos de temperatura y mantenerse bien hidratado, incluso si no se siente sed.

Finalmente, si presenta síntomas como fiebre alta o dificultad para respirar, debe acudir inmediatamente a su centro de salud. No recurra a la automedicación, ya que esto puede ocultar cuadros clínicos complicados y retrasar un diagnóstico certero. Debido a que la Temporada Invernal aún no termina, la responsabilidad individual resulta clave para reducir las estadísticas de morbilidad en todo el país.

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Lora Helmin

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