Las celebraciones religiosas y experiencias colectivas no solo tienen un significado espiritual o cultural. También pueden generar efectos positivos en el cerebro. Resultando positivas para la salud emocional y en la percepción de comunidad, de acuerdo con especialistas de la UNAM.
Gerardo Ortiz Moncada, académico de la Facultad de Psicología de la UNAM, explicó en entrevista para UNAM Global que los seres humanos son una especie profundamente social, marcada por la cooperación y el trabajo colectivo.
Según el especialista, actividades como peregrinaciones, procesiones, cánticos o rituales comunitarios favorecen la liberación de neurotransmisores relacionados con el bienestar y la conexión social, como la dopamina y la oxitocina.
“Cuando hacemos algo de forma colaborativa orientada al bienestar común, la experiencia puede resultar liberadora”.
El académico indicó que la manera en que se vive un ritual depende también de su dinámica.
Por ejemplo, un velorio silencioso puede ser emocionalmente demandante para nuestro cerebro. Mientras que celebraciones con música, baile y participación activa suelen percibirse de forma más positiva.
Ortiz Moncada explicó que los eventos con cánticos colectivos, como conciertos, partidos de futbol o manifestaciones, pueden generar sincronización social.
Este fenómeno fortalece la cohesión grupal y activa sistemas neurobiológicos relacionados con el placer y la regulación emocional.
Las experiencias colectivas mejoran nuestra salud mental
El especialista añadió que el sentido de pertenencia tiene un papel importante en la salud mental. Durante distintas etapas de la vida, especialmente en la adolescencia, las personas buscan identificarse con grupos a través de símbolos, prácticas o estilos compartidos.
“Este sentido de pertenencia se construye en la conformación de un ‘nosotros’”, explicó.
Asimismo, destacó que las experiencias colectivas pueden ayudar a liberar tensión y contribuir a disminuir síntomas de ansiedad o depresión. Sin embargo, aclaró que estas prácticas no sustituyen la atención psicológica o psiquiátrica profesional.
Sobre la soledad, el académico señaló que existen distintos tipos, como la soledad voluntaria y la forzada. En este contexto, algunas personas encuentran en los rituales religiosos espacios de acompañamiento y tranquilidad emocional.
Finalmente, Ortiz Moncada indicó que el impacto positivo de estas experiencias suele estar relacionado con el sentido de comunidad y la convivencia social, más que con los rituales en sí mismos.




