Luz y gafas especiales ayudan a recuperar parte de la visión

Una terapia experimental con optogenética mejoró algunas funciones visuales en personas con retinitis pigmentosa.

Detectar un objeto o ubicar dónde está puede representar un cambio importante para alguien con pérdida profunda de visión. Una terapia experimental basada en optogenética logró avances de este tipo en algunos pacientes con retinitis pigmentosa, una enfermedad hereditaria que daña la retina.

El estudio, publicado en The New England Journal of Medicine, incluyó a diez personas con poca o ninguna visión restante. Investigadores de la Universidad de Pittsburgh y colaboradores internacionales evaluaron principalmente la seguridad del procedimiento.

La optogenética permite hacer que determinadas células respondan a la luz. Los descubrimientos que dieron origen a esta técnica recibieron el Premio Nobel de Medicina 2026, otorgado a Karl Deisseroth, Peter Hegemann y Georg Nagel.

Su trabajo permitió desarrollar una especie de interruptor luminoso para estudiar la actividad de las células nerviosas. La técnica también abrió posibilidades para investigar cómo aprovechar las células que sobreviven a ciertas enfermedades.

¿Cómo funciona en el ojo?

El tratamiento combina una inyección que introduce un gen en células supervivientes de la retina con unas gafas especiales. Ese gen permite producir una proteína sensible a la luz.

Las gafas captan imágenes mediante una cámara y las convierten en patrones luminosos que estimulan las células modificadas.

Después del tratamiento, siete participantes mejoraron su sensibilidad a la luz. Algunos también lograron detectar y localizar objetos con mayor facilidad mientras utilizaban el dispositivo. No recuperaron una visión normal ni la capacidad de leer.

La retinitis pigmentosa destruye progresivamente las células que captan luz. Puede comenzar con dificultades para ver de noche y pérdida de visión periférica, hasta provocar una discapacidad visual grave.

La mayoría de las molestias oculares registradas fueron leves o moderadas, como inflamación temporal y aumentos transitorios de presión ocular.

Los resultados corresponden a un ensayo pequeño y en etapa inicial. La terapia sigue siendo experimental: los avances observados no equivalen a una cura ni garantizan el mismo beneficio para todas las personas.

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Lora Helmin

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