‘Bluetoothing’: compartir sangre para drogarse expone al VIH

El bluetoothing consiste en recibir sangre de alguien que consumió drogas. Implica riesgo de transmitir VIH.

Recibir sangre de otra persona para intentar experimentar el efecto de una droga: esa es la práctica conocida como bluetoothing, que ha generado preocupación sanitaria por el riesgo de transmitir VIH y otras infecciones.

Quienes recurren a ella esperan aprovechar las sustancias presentes en la sangre de alguien que ya consumió drogas inyectables. Sin embargo, esa expectativa los expone directamente a sangre ajena, sin controles sanitarios.

BioBioChile recoge reportes de esta conducta en Fiyi y países africanos, pero advierte que no hay una estimación definitiva de cuántas personas la practican ni de su contribución al aumento del VIH.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) también distingue entre el peligro de la práctica y la evidencia disponible sobre su frecuencia.

En una evaluación realizada en Fiyi, cuyos resultados publicó en diciembre de 2025, los investigadores entrevistaron a 56 personas que se inyectaban drogas. Encontraron poca evidencia del intercambio de sangre descrito como bluetoothing.

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El riesgo también está en compartir jeringas

Todos los participantes de esa evaluación señalaron que alguna vez habían reutilizado una aguja o jeringa después de otra persona, debido a dificultades para conseguir material estéril.

La OMS advirtió que estas prácticas aumentan el riesgo de VIH, hepatitis virales y otras infecciones relacionadas con las inyecciones. También identificó barreras para acceder a pruebas y tratamiento.

Por ello, recomendó ampliar el acceso a equipo estéril, prevención y atención confidencial, sin discriminación hacia quienes consumen drogas.

Ante una posible exposición al VIH por sangre o material de inyección compartido, es importante buscar atención médica inmediata.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos explican que la profilaxis posexposición (PEP) puede ayudar a prevenir la infección cuando está indicada. Debe iniciarse lo antes posible y dentro de las primeras 72 horas; un profesional de salud debe valorar cada caso.

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Lora Helmin

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