El brote de ciclosporiasis registrado en varios estados de Estados Unidos aumentó la atención sobre la vigilancia epidemiológica y la seguridad de los alimentos frescos que cruzan fronteras diariamente.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) continúan las investigaciones para identificar el origen de la contaminación y determinar los productos relacionados con los casos.
En México, el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (SINAVE) no ha identificado un incremento nacional de contagios. Sin embargo, las autoridades mantienen un monitoreo permanente y han difundido recomendaciones preventivas.
¿Cómo se transmite la Cyclospora?
Julio César Ponce Rodríguez explicó que la ciclosporiasis se adquiere principalmente al consumir frutas, verduras o agua contaminadas con el parásito.
A diferencia de otros microorganismos intestinales, la Cyclospora necesita permanecer varios días en el ambiente antes de adquirir la capacidad de infectar. Por ello, la transmisión directa entre personas resulta poco frecuente.
Los síntomas más comunes incluyen diarrea persistente, dolor abdominal, náuseas, pérdida del apetito, fatiga, distensión abdominal y fiebre ligera. La enfermedad puede prolongarse durante semanas en personas con el sistema inmunológico debilitado.
Para reducir el riesgo, especialistas recomiendan lavar y desinfectar cuidadosamente frutas y verduras, utilizar agua potable y mantener una adecuada higiene de manos antes de preparar o consumir alimentos.
También aconsejan solicitar atención médica cuando la diarrea dure más de dos o tres días o aparezcan señales de deshidratación.
De acuerdo con Ponce Rodríguez, el comercio internacional puede facilitar la distribución rápida de alimentos contaminados entre distintas regiones.
Por ello, fortalecer la vigilancia epidemiológica, mejorar la trazabilidad de los productos y comunicar información basada en evidencia científica será fundamental para prevenir nuevos contagios y proteger la salud pública.




