El doctor Ramón Abascal analizó el posible papel del NAD+ en la enfermedad de Alzheimer y explicó cómo las alteraciones energéticas de las neuronas podrían contribuir al deterioro cerebral.
El NAD+, abreviatura de nicotinamida adenina dinucleótido, no es una enzima, sino una coenzima presente en las células. Participa en la producción de energía, la reparación del ADN y la respuesta al estrés.
Sus niveles disminuyen con el envejecimiento. Investigaciones también han encontrado alteraciones relacionadas con el NAD+ en enfermedades neurodegenerativas, aunque todavía no está claro si esa reducción funciona como causa, consecuencia o ambas en el Alzheimer.
Un enfoque sobre el metabolismo cerebral
La hipótesis metabólica amplía el enfoque tradicional, centrado en la acumulación de proteínas beta amiloide y tau. Los científicos investigan si la pérdida de eficiencia energética, el daño mitocondrial, la inflamación y el estrés oxidativo forman parte de procesos conectados que afectan a las neuronas.
Estudios realizados en modelos animales han mostrado que elevar el NAD+ o administrar algunos de sus precursores puede mejorar la función mitocondrial, reducir marcadores inflamatorios y favorecer resultados en pruebas de memoria y aprendizaje.
Los resultados todavía son preliminares
Estos hallazgos no demuestran que aumentar el NAD+ prevenga, detenga o revierta el Alzheimer en seres humanos. La mayor parte de la evidencia procede de experimentos con células y animales, cuyos resultados no siempre se reproducen en pacientes.
También se necesitan ensayos clínicos para determinar dosis, seguridad, posibles efectos secundarios y beneficios. Por ahora, los suplementos comercializados para elevar el NAD+ no constituyen un tratamiento aprobado contra el Alzheimer.
La investigación abre una vía prometedora para comprender el componente metabólico de la enfermedad, pero debe interpretarse con cautela. Las personas con síntomas de deterioro cognitivo deben buscar evaluación médica y evitar sustituir terapias indicadas por productos sin evidencia clínica científica suficiente.




