La hepatitis C puede curarse en más del 95% de los pacientes con tratamientos de ocho a 12 semanas.
El reto en México es detectar las infecciones antes de que causen cirrosis, cáncer de hígado u otras complicaciones.
Sergio Gabriel Muñoz Martínez, gastroenterólogo del Centro Médico ABC, explicó que las hepatitis B y C pueden ser asintomáticas durante años. Una persona puede pasar entre 10 y 15 años sin molestias, mientras el daño hepático avanza silenciosamente.
El especialista señaló que la desinformación dificulta la detección oportuna. Muchas personas las vinculan con el alcohol, aunque estos virus no se relacionan directamente con su consumo.
Entre los factores de riesgo están el contacto con sangre contaminada y el uso de agujas no esterilizadas. También figuran los tatuajes o perforaciones realizados sin medidas sanitarias adecuadas.
En el caso de la hepatitis B, las relaciones sexuales sin protección representan otra vía de transmisión. Para la hepatitis C no existe una vacuna, pero sí tratamientos capaces de eliminar el virus.
La Secretaría de Salud aplicó cerca de cuatro millones de pruebas de detección entre 2021 y 2026, de acuerdo con Muñoz Martínez. El objetivo es identificar más casos y vincular a los pacientes con la atención médica.
El especialista agregó que los tratamientos contra las hepatitis B y C están disponibles en el sistema público de salud. Además, la vacuna contra la hepatitis A se incorporó este año al esquema nacional de vacunación.
La Organización Mundial de la Salud busca eliminar las hepatitis virales como problema de salud pública para 2030. No obstante, su informe de 2026 advierte que el avance mundial está fuera de la trayectoria necesaria.
Para acercarse a la meta, México deberá ampliar las campañas de detección, mejorar el acceso al tratamiento y combatir el estigma relacionado con estas infecciones.




