Los medicamentos GLP-1, utilizados para tratar la diabetes y la obesidad, podrían convertirse en una alternativa contra el trastorno por consumo de alcohol, según resultados de ensayos clínicos recientes.
Fármacos como la semaglutida y la tirzepatida regulan el apetito y la sensación de saciedad. Sin embargo, investigadores también han observado que algunas personas presentan una disminución en las ganas de beber alcohol durante el tratamiento.
Un ensayo clínico publicado en JAMA Psychiatry encontró que dosis bajas de semaglutida redujeron los antojos y la cantidad de alcohol consumida en cada ocasión. También disminuyeron los días de consumo excesivo entre quienes bebían con mayor frecuencia.
¿Cómo actúa la semaglutida en el cerebro?
Los científicos consideran que los medicamentos GLP-1 podrían actuar sobre el sistema de recompensa cerebral. Este mecanismo participa en la sensación de placer relacionada con estímulos como la comida, el alcohol y la nicotina.
La hipótesis indica que estos fármacos pueden modificar la liberación de dopamina y reducir la recompensa asociada con las bebidas alcohólicas. Como resultado, las personas podrían consumir una menor cantidad y sentirse satisfechas más rápido.
Otro ensayo publicado en The Lancet estudió durante 26 semanas a 108 pacientes con obesidad y trastorno por consumo de alcohol. Quienes recibieron semaglutida, además de terapia cognitivo-conductual, registraron una reducción mayor de los días de consumo excesivo frente al grupo que recibió un placebo.
Evidencia todavía es preliminar
A pesar de los resultados, la semaglutida y la tirzepatida todavía no están aprobadas específicamente para tratar el trastorno por consumo de alcohol.
Los investigadores necesitan realizar estudios más amplios para conocer sus efectos en personas sin obesidad o diabetes, determinar la duración de los beneficios y evaluar posibles efectos secundarios.
Estos medicamentos requieren prescripción y vigilancia médica. Las personas con problemas de consumo de alcohol no deben utilizarlos por cuenta propia ni suspender otros tratamientos sin consultar a un profesional de la salud.




