Dormir mal de manera constante no solo provoca cansancio. La falta de un descanso adecuado puede afectar los mecanismos que utiliza el cerebro para eliminar sustancias de desecho.
Especialistas de la UNAM advierten que la interrupción de las etapas de sueño profundo puede favorecer la acumulación de proteínas relacionadas con enfermedades neurodegenerativas.
Durante la fase de ondas lentas o sueño NREM, el cerebro atraviesa procesos que ayudan a eliminar desechos metabólicos.
Cuando esta etapa se interrumpe de manera frecuente, puede acumularse beta amiloide, una proteína estrechamente asociada con el desarrollo del Alzheimer y el deterioro cognitivo.
Esto no significa que una noche de desvelo provoque Alzheimer, sino que mantener malos hábitos de sueño de forma crónica representa un factor de riesgo para la salud.
Dormir mal también afecta al corazón
Rafael Santana Miranda, coordinador de la Clínica de Trastornos del Sueño de la UNAM, advierte que tampoco es posible recuperar completamente durante el fin de semana las horas de sueño perdidas.
Los problemas respiratorios nocturnos representan otro riesgo. El especialista señala que roncar acompañado de pausas respiratorias puede aumentar hasta 400% el riesgo de sufrir un infarto.
La falta de descanso también está relacionada con alteraciones en el control de la glucosa, obesidad, diabetes y padecimientos cardiovasculares.
La exposición prolongada a pantallas durante la noche puede agravar el problema, debido a que la luz azul altera los ritmos biológicos y la liberación natural de melatonina.
Para mejorar la calidad del sueño, especialistas recomiendan mantener horarios regulares para acostarse, evitar cenas pesadas o con alto contenido de grasas y reducir los ruidos en la habitación.
También aconsejan buscar una evaluación médica cuando existen ronquidos frecuentes, pausas respiratorias o problemas persistentes para dormir, ya que algunos trastornos requieren atención especializada.




